No dejes de leer

Hay personas que tienen mucho que decir.. otras que con solo el silencio te dan las respuestas que ocupas....
No dejes de leer lo que otros tienen que decir... ya que las palabras son una de las cosas que el corazon siempre va a necesitar, tanto como un abrazo o una sonrisa... llenan un momento de soledad

A mis angelitos

No dejes que el sol, te sorprenda llorando
El amanecer traera alegria al corazon
No dejes que el sol, te sorprenda llorando
El nuevo dia es un futuro mejor
Y si las penas envuelven tu noche
Espera que Helio su sonrisa asome
No dejes que el sol te sorprenda llorando
El nuevo dia es un futuro mejor


Manuel Monestel



jueves, 21 de mayo de 2009

El inicio

Este poema marco mi vida... comence a apreciar la poesia aun siendo lo mas cursi y a la vez crudo que el hombre puede expresar....

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Poema XX
Pablo Neruda

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